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PICCOLO CAFFE
Fundado el 1 de febrero de 1979

Ristorante - Bar
Cra. 15 No. 96-55
Tels: 257-3394 - 610-6316 www.piccolocaffe.com.co

 

 

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Reseña Histórica

Cuando en Bogotá escaseaban los restaurantes, los comedores de los hoteles eran los protagonistas de la buena mesa. Los Mossali llegaron a Colombia para conquistar los paladares de los aficionados al sabor de las especialidades italianas.

El Chef, Cesare Mossali, con su séquito de cocineros y ayudantes encabezaba la parada.

Su misión era manejar la cocina del Hotel Continental en pleno centro, tarea que asumió con la experiencia de años en Europa al frente de los hoteles más lujosos de Italia .

La oferta tuvo que ser muy tentadora para dejar ese ambiente de reconocida fama entre la nobleza europea y aceptar el reto. Aquí llegó en 1953, acompañado de su esposa, sus pequeños hijos y la esperanza de una nueva vida.

Doña Savina nunca pensó en prolongar su estadía más de lo necesario. Su llegada a una Bogotá apenas en proceso de desarrollo la impactó. El centro era el escenario principal de la vida social, política y financiera y el comedor del Continental, el lugar predilecto de sus protagonistas, para un buen almuerzo.

El escenario cambiaba durante los fines de semana, las mesas se alargaban para atender a familias prestigiosas, de padres, abuelos e hijos, con las delicias de su cocina.

La sazón de Cesare y la atención de Doña Savina fueron determinantes en el éxito del hotel durante más de quince años. Hacia el final de los años sesenta consideraron que había llegado la hora de volver a casa. Con su equipaje repleto de satisfacciones y del cariño de los colombianos viajaron de nuevo a su patria, una Italia que les sorprendió, ajena y extraña y no tardaron ni dieciocho meses en darse cuenta de que Colombia con su gente amable y su espíritu joven se había convertido en su segundo hogar, al que decidieron regresar sin perder tiempo.

El camino ya estaba claro, la especialidad de su cocina había sido su pasaporte de entrada y lo sería de nuevo. En 1975 les llegó la oferta de administrar la cocina del apartahotel Las Velas de Cartagena, allí se trasladaron durante un par de años mientras maduraban la idea de crear un sitio propio, donde pudieran desplegar todo su ingenio. Para esa época, Luciano, uno de sus hijos, ya había completado en Suiza sus estudios de hotelería y turismo. La búsqueda de un lugar para establecer un restaurante en Bogotá cayó en manos de Doña Savina, quien encontró un local perfecto en un tranquilo sector de la ciudad de carácter residencial, como lo era la carrera 15 con la calle 97.

Fue allí donde nació en 1979 el Piccolo Caffè, concebido como un restaurante informal, enfatizado en los platos sencillos y los postres para acompañar un buon caffé a la italiana. Los Mossali no tardaron en ser descubiertos por sus fieles seguidores de la época del Continental. Muchos de aquellos niños, ya convertidos en adultos, llegaban maravillados a pedir sus platos favoritos y el menú se fue ampliando.

La pequeña maquinita de hacer pasta en casa ya no era suficiente, pero gracias a la genialidad de Maurizio, un sobrino que importaron de Italia como parte del equipo, lograron adaptar un nuevo sistema para no perderle ritmo al éxito. Don Cesare, desde la cocina, se dedicaba a su especialidad, doña Savina a las relaciones públicas y Luciano y Maurizio a la administración del negocio. Sitio de carácter residencial, como lo era la carrera 15 con la calle 97, fue allí donde nació Piccolo Caffé.

El Piccolo Caffé es una institución en Bogotá, 25 años ininterrumpidos de deliciosa trayectoria lo atestiguan. La quince ya no es tan residencial, está más bien invadida por el comercio y el tráfico, pero en medio del caos es maravilloso ver sus puertas siempre abiertas y cruzar el pasillo embriagado por el aroma del café o alguna exquisita salsa, para encontrar un ambiente sobrio y familiar; requisito esencial para sentirse, como siempre en casa.

Con su marcado acento italiano y su especial amabilidad, Doña SAVINA nos contaba sobre su vida en Colombia, su patria chica: “Cuando llegué, pensé que iba a durar menos de dos semanas, ahora, después de 40 años, no me quiero ir, esta es mi casa y el 'Piccolo' mi vida. Mi mayor satisfacción y pasatiempo es atender a mi gente, compartir buenos momentos día a día y mantener nuestra calidad". Siempre decía a sus hijos que es mejor tener un excelente lugar que muchos mediocres y el lema del Piccolo es mejorar cada día.

Luciano y Maurizio aprendieron muy bien esta lección y trabajan para lograrlo. En vez de la máquina casera, la pasta “SAVINA” se produce en grande pero con la misma dedicación y calidad. El Restaurante se ha remodelado, un nuevo bar y un comedor reservado para almuerzos privados. En medio de la alegría y la afabilidad de su carácter italiano este par de ejecutivos asumieron el reto después de la muerte de Don Cesare y Doña Savina y continúan fieles a sus enseñanzas. Pero en el Piccolo no sólo impacta el sabor y la calidad de sus pastas, tiene un ambiente especial, amable y descomplicado. Es un segundo hogar para descansar del acelerado ir y venir de la ciudad y dejarse tentar por sus especialidades de la bella Italia.

A pesar de que mantienen sus platos tradicionales, en la carta aparecen siempre nuevas recetas para degustar, pero lo que nunca cambiará es el sabor de la tradición, el cariño y la sensación de hogar, sentimientos que nacieron del alma de los Mossali, eternos enamorados de Colombia, embajadores del verdadero sabor de Italia y colombianos de corazón.

(Revista 'Buen Vivir', Julio de 1995)

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